Un delicioso paseo por la cocina checa

Praga, con sus encantadoras calles adoquinadas y edificios históricos, es un paraíso no solo para los amantes de la historia, sino también para los gourmets. En nuestro viaje culinario por la capital checa, descubriremos el fascinante mundo de la cocina checa. Acompáñenos en un paseo lleno de sabores, tradiciones y experiencias gustativas inigualables.

Introducción: La diversidad de la cocina checa

La cocina checa refleja la historia y la cultura del país. Desde sustanciosos platos de carne hasta delicados postres, ofrece una diversidad que deleita tanto a locales como a visitantes. Nuestro viaje culinario comienza con un auténtico clásico de la cocina checa: el Smažený Sýr (calabaza checa).

Smažený Sýr: el rey del disfrute del queso

Una joya vegetariana

Los vegetarianos que visitan la República Checa podrían pensar inicialmente que la selección de platos tradicionales es limitada. ¡Pero no se dejen engañar! El famoso “Smažený Sýr”, rebozado y frito hasta quedar dorado, es una auténtica delicia. Servido con salsa tártara o patatas fritas, deleita a los amantes del queso de todas las edades.

Donde podrás disfrutarlo

Es especialmente popular en las cadenas de pubs Lokál, donde se sirven cientos de porciones frescas a diario. Una auténtica experiencia: crujiente por fuera, cremoso por dentro.

Pečené Vepřové Koleno: una oda al muslo de cerdo

Contundente y sustancioso, tradicionalmente precocinado en caldo de verduras y asado hasta quedar crujiente: el “Pečené Vepřové Koleno” es un clásico. Servido con mostaza, rábano picante y pan o albóndigas, es un plato con una larga historia, imprescindible para los amantes de la carne.

Svíčková na Smetaně: ternera en salsa de crema

Un clásico de la cocina bohemia, inspirado en Baviera y Francia. Tierna carne marinada en una cremosa salsa de tubérculos, refinada con crema agria, arándanos rojos y dumplings. Cada familia tiene su propia receta, y eso es precisamente lo que hace que este plato sea tan especial.

Tatarák: Tártaro de filete de ternera

Intenso, crudo y delicioso: el “Tatarák” consiste en carne de res finamente picada, sazonada con mostaza, ajo y pimentón, y adornada con un huevo crudo. Servido con pan tostado, combina a la perfección con una cerveza Pilsner fría.

Česnečka: Sopa de ajo

Una sopa curativa para resfriados y resacas. Con mucho ajo, caldo, crutones y, a veces, trozos de salchicha: sencilla, sustanciosa y reconfortante. Una de las favoritas en pubs y tabernas.

Řízek: El escalope checo

Ya sea de cerdo, pollo o pavo, el “Řízek” checo está rebozado y crujiente, y se sirve con ensalada de papa. La ensalada es abundante, con pepinos, huevos y mayonesa. Un clásico imprescindible en el menú de cada domingo.

Gulash checo: un plato abundante

Picante, cremoso y servido con dumplings, el gulash checo es una variante del gulash húngaro original, pero con un sabor único. Cada taberna tiene su propia receta, y casi ningún visitante se marcha de Praga sin haberlo probado.

Vepřo Knedlo Zelo: el plato nacional

Cerdo asado, albóndigas y chucrut: tan simple, tan perfecto. Este trío se considera un plato nacional y combina todos los sabores típicos de la cocina checa.

Pierna de conejo asada con ajo

Un plato que evoca tiempos pasados, cuando la cría de conejos era común. Magra, tierna y condimentada con ajo, la carne se cocina lentamente y se sirve: una especialidad que sin duda vale la pena probar.

Bramboráky: Tortitas de patata crujientes con condimentos

Hechos con papas, ajo y mejorana, fritos en sartén hasta que estén dorados, crujientes por fuera y tiernos por dentro. Combinan a la perfección con la cerveza y son un aperitivo popular en los pubs.

Segedínský Guláš: Refinado con chucrut

Una versión cremosa del gulash, estofada con chucrut y crema agria. Contundente, ligeramente ácido, se sirve con dumplings, ideal para los días fríos.

Moravský Vrabec: cubitos de cerdo crujientes de Moravia

Pequeños y crujientes trozos de cerdo fritos con albóndigas y repollo. El nombre “Gorrión de Moravia” tiene su gracia, pero este plato es un auténtico clásico de la cocina casera.

Španělský Ptáček: rollo de ternera relleno

Relleno de tocino, salchicha, huevo y pepinillos, estofado en una rica salsa, este rollo de carne es un plato festivo que sigue siendo popular hasta el día de hoy.

Ovocné Knedlíky: empanadillas afrutadas para los golosos

Rellenos de fresas, albaricoques o ciruelas, y espolvoreados con azúcar, queso quark o semillas de amapola, los dumplings dulces son tanto plato principal como postre en la República Checa. Una delicia que no debe perderse.

Koláče: Pasteles dulces de levadura con una larga tradición

Ya sean rellenos de quark, semillas de amapola o mermelada de ciruela, los “Koláče” son un símbolo de la repostería bohemia. Son simplemente imprescindibles en mercados, panaderías y festivales.

Strudel de manzana: Un final dulce

El strudel es un legado de la época de los Habsburgo y es omnipresente en la República Checa. De masa fina, rellena de manzanas, pasas, azúcar y canela, horneada hasta quedar dorada, y servida con helado o nata montada, es el broche de oro perfecto para cualquier comida.

Conclusión: Un viaje lleno de experiencias culinarias

Nuestro viaje culinario por Praga no solo fue un deleite para el paladar, sino también un recorrido por la historia y la cultura de la República Checa. Desde contundentes platos de carne hasta dulces, la gastronomía checa tiene mucho que ofrecer. Esperamos que hayan disfrutado de este viaje tanto como nosotros y que prueben algunas de estas delicias en su próxima visita a Praga.