Búsqueda del tesoro culinario: Dónde encontrar auténtica comida callejera checa en Praga

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Paseando por el centro de Praga, verás pizzerías, kebabs y trdelník en cada esquina. Pero la auténtica comida callejera checa, que los lugareños han disfrutado durante generaciones, está desapareciendo poco a poco del paisaje urbano. Nos propusimos encontrar los platos clásicos más sustanciosos, asequibles, nutritivos y profundamente arraigados en la cultura de Praga.

Chlebíčky – El arte de los sándwiches checos

Un día en Praga se disfruta mejor fuera del centro turístico, quizás en la tienda “Chlebíček Store New Generation”. Estos sándwiches abiertos, con una presentación impecable, fueron inventados por Jan Paukert en 1916 y siguen siendo un clásico de la gastronomía checa. Si bien la receta original suele llevar jamón y ensalada de patata, hoy en día existen interesantes variaciones modernas, desde sustitutos veganos de huevo hasta crema de ajo picante. Un tentempié ideal a media mañana por entre 30 y 40 coronas.

Pražská šunka – El legendario jamón de Praga

Ninguna visita al casco antiguo está completa sin el aroma del jamón de Praga cocinado a la brasa. Este jugoso jamón, ligeramente ahumado, se corta tradicionalmente directamente del asador. Se disfruta mejor de la forma clásica, con una rebanada de pan de centeno fresco y una cucharada de mostaza picante o rábano picante. Tenga en cuenta que el jamón suele venderse al peso: una experiencia deliciosa que no se puede perder.

Smažený sýr v housce – Queso horneado a mano

Antes se veía por todas partes, pero ahora hay que fijarse bien: el “Smažák” en panecillo es la versión ideal para los noctámbulos. Se suele encontrar en estaciones de tren, como en la estación Masaryk, en el puesto “Dezzy”. Una gruesa loncha de queso rebozado y frito se esconde en un panecillo tierno con abundante salsa tártara. Aunque normalmente se come con patatas fritas en un restaurante, la versión “v housce” es el acompañamiento perfecto para el viaje de vuelta a casa.

Párek v rohlíku – El hot dog checo

El perrito caliente checo difiere significativamente de su homólogo estadounidense. El pan (rohlík) no se abre, sino que se ensarta en un pincho caliente. Esto crea un agujero que se rellena con mostaza o kétchup y, finalmente, con la salchicha. Originalmente conocido como “picador”, este tentempié tiene una ventaja crucial: como el pan está cerrado por abajo, no se derrama nada al caminar.

Smaženka: un sustancioso tentempié a base de huevo para comer entre comidas.

Quien busque un buen consuelo para una larga noche de cerveza checa, sin duda acabará con una smaženka. Este tentempié, muy contundente, se sirve en pequeños puestos callejeros (lahůdky): una rebanada de pan de masa madre untada con mostaza y cubierta con una mezcla de huevo rebozado, similar a una tortilla frita. Es grasienta, sencilla y absolutamente auténtica.

Puede que no siempre sea fácil encontrar auténtica comida callejera checa, pero merece la pena buscarla. Es económica, nutritiva y cuenta la historia de una ciudad que se mantiene fiel a sus raíces culinarias a pesar de las influencias modernas.