El Jardín Wallenstein: el símbolo barroco del poder de Praga bajo el castillo.

Justo debajo del Castillo de Praga, oculto tras altos muros cerca de la estación de metro Malostranská, se encuentra uno de los jardines más impresionantes de Europa. El Jardín Wallenstein (Valdštejnská zahrada) no es solo un oasis verde, sino también un testimonio de piedra de una riqueza inmensurable, ambiciones militares y una trágica historia de vida.

Albrecht von Wallenstein: un constructor de superlativos

Entre 1621 y 1630, Albrecht von WallensteinEl poderoso Generalísimo del ejército imperial encargó la construcción de este palacio y jardín. Su objetivo era modesto: superar el esplendor del Castillo de Praga. Para lograrlo, simplemente mandó demoler un monasterio, una fábrica de ladrillos y 23 casas. El resultado fue el primer gran palacio barroco de Praga, que hoy alberga la sede del Senado checo.

Arquitectura y arte: La Sala Terrena y el robo sueco

La pieza central visual del jardín es el monumental Sala Terrena. Este vestíbulo abierto sirve de transición entre el palacio y la naturaleza. Los magníficos frescos del techo representan escenas de la Guerra de Troya, una clara alusión a la propia carrera militar de Wallenstein.

Paseando por los jardines, podrá admirar las numerosas estatuas de bronce de dioses antiguos como Apolo y Venus. Pero tenga en cuenta que las figuras actuales son copias. Las originales son obra del artista. Adrian de Vries Fueron robadas como botín de guerra por el ejército sueco en 1648, al final de la Guerra de los Treinta Años, y todavía se conservan en el Palacio de Drottningholm en Suecia.

Gruta misteriosa y habitantes animados

Un contraste misterioso con el estilo barroco ordenado es el Muro de estalactitas (gruta) Hecha de toba gris, la formación rocosa, donde se observa con atención, revela rostros, serpientes y búhos ocultos en sus extrañas formas. Justo al lado se encuentra un aviario que ha albergado animales durante siglos. Búhos reales (Bubo bubo) Se conservará; los actuales residentes viven aquí desde 2002.

El jardín también es famoso por sus pavos reales que campan a sus anchas, entre los que se incluyen ejemplares albinos blancos, una especie poco común. Las coloridas carpas koi se deslizan por el gran estanque del castillo, que cuenta con una estatua central de Hércules.

El trágico final de un imperio

A pesar de su riqueza, la vida de Wallenstein terminó abruptamente. Aquejado de sífilis, enfermedad que según los historiadores influyó en sus decisiones, cayó en desgracia ante el emperador. En 1634, fue asesinado en Eger (Cheb) por sus propios oficiales, pero su magnífico jardín en Praga sobrevivió como uno de los monumentos más bellos de la ciudad.

📍 Consejo para visitantes

El Jardín Wallenstein está abierto durante los meses de verano (de abril a octubre). gratis diariamente Abierto al público. Se encuentra justo a la salida de la estación de metro. Malostranská (Línea A) y es el lugar ideal para tomar un descanso después de bajar del Castillo de Praga.

Conclusión: El Jardín Wallenstein es una visita obligada para todo aquel que visite Praga. Combina arte barroco de primera clase con detalles singulares y ofrece una tranquilidad que uno difícilmente esperaría tan cerca del centro de la ciudad.